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jueves, 6 de enero de 2011

LA BUROCRACIA






El termino burocracia ya fue utilizado en el siglo XIX con intención critica para referirse a la tiránica y egoísta dominación de los funcionarios y en contraposición a la fe liberal que se difundía en Europa.

Burocracia es uno de los conceptos más equívocos de las ciencias sociales.- tanto en la sociología como en la ciencia administrativa y, especialmente, la de administración pública, la burocracia es una organización o estructura organizativa caracterizada por procedimientos explícitos y regularizados, división de responsabilidades y especialización del trabajo, jerarquía y relaciones impersonales.- ya que a su sentido vulgar, la burocracia como mundo de la rutina, la ineficacia y el papeleo, se sobrepone el técnico, y aun este no tiene un único significado...
 

Ref. 
http://es.wikipedia.org/wiki/Burocracia

jueves, 25 de marzo de 2010

DE CUANDO MIES VAN DER ROHE SE COLÓ POR EL ÓCULO DEL PANTEON A BORDO DE LA CASA FRASWORTH (de la precisión de las medidas)



Y es que Mies van der Rohe era alemán. Y como se le metiera una idea en la cabeza no había quien se le resistiera.

Y un buen día cuando un alumno americano le objetó sobre la precisión de las dimensiones de su casa Farsworth, él respondió, en un momento de de inspiración que su casa cabía por el óculo del Panteón de Roma. Es más, se inventó, dándole la vuelta a la Historia, y creyéndoselo sin inmutarse el estudiante, que el arquitecto del Panteón había hecho el óculo tomando como pauta las medidas de la casa Farnsworth del maestro. Y así ocurrió lo inimaginable.

Fue en la primavera de 1964. Dos meses antes de su mítico viaje a España. Todos los estudiantes de arquitectura del mundo estaban expectantes ante las dobles pantallas de sus Escuelas.

En la primera pantalla, en conexión directa con Roma, el Panteón. Tantas veces estudiado y admirado e incluso visitado. Sabían bien su historia que tantas veces les habían contado. De cómo el bronces de tu pórtico había sido sacrificado por Bernini en ras de su espléndido baldaquino. Y de cómo el mismísimo Velásquez había expuesto allí, en el Panteón, el increíble retrato de su criado Pareja con el que la academia de San Lucas no pudo negarse a aceptarle como miembro.

Y además sabían, por que lo habían leído en las memorias de Adriano de M. Yourcenar, que “el disco del día reposaba allí como un escudo de oro”.

Los estudiantes de arquitectura tenían claro que era un espacio grandioso. Tan grande les parecía que, por contraste, pensaban seriamente en la pequeñez del óculo por el que el sol arrojaba aquel dorado escudo. Y deducían que ese reducido tamaño del óculo era lo que hacía que les pareciera tan grande aquel recinto de universal belleza.

El panteón siempre servía de referencia. Lo único que no sabían, nadie se lo había dicho ni a ellos hasta ahora les había interesado demasiado, eran sus exactas medidas.

En la segunda pantalla, en conexión directa con el espacio sideral, la casa Farnsworth volaba veloz y serena por el aire. Con sus sillas y todo. Y sobre todo y sobre todos el mismísimo Mies van der Rohe piloteando tan arquitectónica nave. Sentado en su silla Brno tapizada en cuero negro, se estaba fumando un puro que ni se lo saltaba un torero. Se le veía disfrutar dirigiendo el artefacto espacial que, flotando, flotando, o eso al menos decía él, viajaba triunfante a lo largo del tiempo y del espacio. Noe en vano le había costado más de 6 años su precisa concepción y su perfecta construcción.

Los estudiantes lo sabían todo sobre la casa Farnsworth. Sabían como solicitar permisos a Palumbo para poder visitarla. Casi todos ellos lo habían hecho. Incluso alguno había vadeado el río Fox para acceder a aquella maravilla espacial cuando, últimamente, los permisos eran más difíciles.

Lo que sabían menos, pues le daban menos importancia, eran sus exactas medidas.

A los incrédulos alumnos de Arquitectura, de esa materia tan precisa que ellos creían tan difusa, se les había dicho que Mies van der Rohe (¡demasiado antiguo, demasiado clásico!) pretendía aterrizar con su casa-nave en el centro del esférico espacio romano.

Se planteaban aquellos estudiantes, que sería una escena gloriosa, digna de un buen “blade runner” cuando la ligera nave espacial, pura tectónica, rompiera la pesante masa estructural, estereotómica pura de aquella arcaica construcción.

Significaría algo así como el triunfo de la nueva arquitectura sobre la antigua. O eso al menos pensaban ellos, porque no les cabía la menor duda de que se estrellaría.

Porque ¿cómo una casa tan magnifica y tan magnificada, tan grande, iba a caber por aquel pequeño óculo por donde el sol se metía en el Panteón?

Los dos sistemas de monitores coordinados funcionaban multiplicados por mil a través de los miles de pantallas que inundaban presidiéndolas, los vestíbulos de todas las Escuelas de Arquitectura que en el mundo son, en espera de tamaño acontecimiento. Se acercaba inminente el revolucionario momento.

Y llegó la hora H. y se produjo entonces el milagro. La paradigmática casa Farnsworth pilotada por Mies van der Rohe, atravesó impecable, sin tocarlo no mancharlo, el pequeño óculo del panteón.

Todos respiraron aliviados. Y todos rompieron, rompimos a aplaudir desaforadamente. Con vivas a Mies, a Adriano y a la Arquitectura.

Por que era la arquitectura por mor de la medida, la causante de aquel prodigio que no era tal, sino el sencillo exigible a cualquier arquitecto, conocimiento preciso de las dimensiones de las cosas. Mies, bien preciso él, bien que lo sabía.

Las dimensiones del panteón con sus 43,5 metros de diámetro de su esfera interior y los 9,5 metros de diámetro el disco del óculo hacen perfectamente factible que la casa Farnsworth, que mide 9 metros de ancho entre sin problema, volando, por aquel divino orificio.

En definitiva, qué bienles hubiera venido a aquellos estudiantes de arquitectura, y a éstos, el conocer bien la medida de las cosas. Para no llevarse sorpresas. Ni tan buenas como la relatada, ni tan malas como las que llenan nuestras ciudades.

Para entender que la arquitectura es la traducción precisa, medida y exacta, de aquellas ideas que alguien pudiera creer remedidas y confusas.

Que la arquitectura, que siempre es material, necesita, porque toda materia tienen medida, que alguien la defina con precisión y eficacia.
Y ese alguien don los arquitectos, que deben conocer bien la medida de las cosas.

A los estudiantes de arquitectura, que conocen bien las medidas de su habitación y de su clase y de su Escuela, se les podría proponer entonces que pusieran en juego su imaginación. Y que se metieran en edificios famosos, conocidos tan sólo a través de los libros, para llegar al conocimiento preciso de sus exactas medidas.

Descubrirían entonces que Gunnard Asplund, emulando la peripecia relatada de Mies, volando en alas de su Biblioteca de Estocolmo, lograría acoplar su gran cilindro, si fuera capaz de llegar a Granada, en el cilindro vacío del hermoso patio renaciente del palacio de Carlos V.

En cualquier caso no sería mala conclusión de toda esta historia el que todos los estudiantes de arquitectura, y todos los arquitectos, llevaran siempre consigo una cinta métrica, o ese pequeño instrumento moderno capaz de medir por medio de haces luminosos o sónicos.

Y una brújula y una plomada que, lejos de ser antiguas son, como la luz y la gravedad mismas, eternos asuntos.


Extraído del libro: Aprendido a pensar. De la medidas de las ideas.Alberto Campo Baeza. Pág. 76-79. 2da. edit. Nobuko. 2008

martes, 16 de marzo de 2010

NEOLOGISMOS PROFESIONALES

Un diccionario alternativo sobre los agentes relacionados con la edificación

La continua incoporación de nuevas piezas al desarrollo territorial. 25 aniversario del juego del Tetris. Fotomontaje de Erik Johansson, Alt eller inget.

En las últimas décadas el tratamiento y gestión del suelo y el territorio ha evolucionado a una velocidad vertiginosa. Como consecuencia se han gestado nuevos especialistas, profesiones y técnicos ligados al manejo del espacio y su mejor aprovechamiento.Muchas de estas nuevas especialidades no han encontrado todavía acomodo en la enseñanza técnica y, mucho menos, tienen estructurado su currículo académico, por ello, como señalan algunos teóricos, deben aprenderse en la llamada universidad de la vida. Una primera aproximación a estos fenómenos debe intentar nombrar y definir en que consiste todo este nuevo cúmulo de actividades.

Es debido a esta evolución que les propongo analizar una serie de términos -todos ellos neologismos técnicos- que puedan introducir una futura reestructuración de lexicológica de las profesiones que actúan sobre el territorio. Todo ello sobre la base de la evolución reciente de las prácticas profesionales y las expresiones técnicas habituales.

Esta es mi humilde aportación:

Almande: Personaje político elegido popularmente que suele estar al cargo de territorios con altas potencialidades de desarrollo especulativo. El almande suele estar sometido a innumerables presiones de consruptores y terramangantes que intentan lograr el aumento infinito del valor de sus propiedades y/o actividades económicas. En consecuencia, es presa fácil de manejos turbios y sobornos varios. Movido inicialmente por afanes altruistas, al cabo del tiempo suele actuar totalmente al dictado y bajo el mando de aquellos.

Aparejotecto: Ayudante de los arquineptos que se encarga de ejecutar y completar realmente el trabajo profesional que aquellos suelen dejar inacabado debido a sus constantes ensoñaciones artísticas. El aparejotecto aspira a sustituir al arquinepto puesto que considera que es el que verdaderamente dispone realmente del conocimiento técnico necesario. Profesión característica del entorno español que, en otros países, es realizada por los ingañeros.

Apogado: Especialista en cuestiones jurídicas que conoce todas las posibles triquiñuelas encaminadas a subvertir el marco legal vigente en beneficio de consruptores e innobiliarios. El apogado suele haber ejercido cargos de funcioparia en épocas anteriores de su vida y suele trabajar en colaboración con los arquineptos.

Arquinepcia: Profesión de alto componente artístico, consistente en producir documentos destinados exclusivamente a la obtención de permisos y licencias de construcción para ejecutar edificios que se caracterizan por el máximo aprovechamiento de la capacidad de parcelas y solares. Los beneficiarios habituales de la arquinepcia suelen ser los innobiliarios y, en menor medida, los consruptores.

Ejemplo de trabajo resultado del ejercicio profesional de un arquinepto

Arquinepto: Individuo o profesional que practica la arquinepcia. El arquinepto es un factor esencial para la generación de riqueza, sea esta obtenida de manera ortodoxa o por cualquier otro medio asequible. Por lo general, el arquinepto desconoce las técnicas necesarias para construir, siendo ayudado en esas tareas por los ingañeros y aparejotectos.

Ejercicio imaginativo carácterístico de la aptitud profesional del arquifecto. Sopot, Polonia


Arquifecto:
Arquinepto especialista en halagar el intelecto de sus clientes con ensoñaciones, imágenes y narraciones de lugares y construcciones extraordinarias para embarcarlos en aventuras costosísimas de imprevisible resultado. El arquifecto suele ser un profesional con una alta estima de sí mismo y que se considera enormemente incomprendido por la sociedad.

Ingañero: Técnico especializado en engañar a los arquineptos en su intento por conseguir documentos de proyecto en los que sea factible y económica la construcción de edificios. El ingañero sufre con estoicismo la indefinición e ineficacia consustancial a la práctica habitual de los arquineptos.

Enredado de obra: Trabajador técnico encargado por el consruptor para la compleja tarea de ejecutar directamente la obra definida en los royectos. Su objetivo principal es lograr realizar el trabajo con el mínimo esfuerzo personal y económico, así como el máximo ahorro de medios aun a costa de una calidad técnica y del quebranto de las condiciones estéticas y técnicas que, con tanto esmero, han querido lograr los arquineptos e ingañeros.

Consruptor: Personaje con escasa experiencia empresarial que se ocupa de realizar efectivamente los royectos, produciendo materialmente los edificios que son la esencia del negocio innobiliario. Gran parte de los consruptores no suelen tener una cualificación profesional adecuada y dedican una parte importante de su tiempo y sus recursos a convencer a los almandes y funcioparias de las razones para mejorar las condiciones económicas de los royectos que les son los encargados. A veces, los consruptores también superponen a su tarea la que suelen ejercer los innobiliarios.

Consrupción: Conjunto de actos y actividades legales y alegales practicadas por los consruptores.

Flaneamiento: Documento que arbitrariamente asigna valor económico a las distintas piezas del suelo existentes en una localidad, municipio o región. Normalmente, se ejecuta por los urtanistas, bajo el encargo y dirección de los almandes. El flaneamiento suele configurarse a partir de elecciones supuestamente lógicas y racionales que suelen acabar siendo transformadas radicalmente en beneficio de algunos innobiliarios y terramangantes con influencia.

Flanificación: Disciplina técnica que analiza y establece teóricamente los mecanismos e instrumentos con los que se ejecuta el flaneamiento. Normalmente, la flanificación se desenvuelve en un universo ideal que nada tiene que ver con el resultado práctico de sus teorías. La flanificación tuvo su origen en una visión utópica para disponer el crecimiento de las ciudades.

Uniformes empleados en las celebraciones profesionales por arquineptos, ingañeros, funcioparias y aparejotectos. Ilustración cortesía de Ruth Fau

Funcioparia: Individuo cuya tarea y principal esfuerzo consiste en encontrar el mayor número de inconvenientes y de defectos en los documentos de royecto presentados por innobiliarios y consruptores para obtención de permisos de ejecución y así acotar su objetivo básico de enriquecimiento desmedido. El funcioparia desarrolla su tarea en el seno de las administraciones públicas y suele despreciar a los arquineptos, ya que cree conocer infinitamente mejor que ellos la flanificación y las técnicas para la elaboración de los royectos.

Innobiliaria: Ente empresarial o actividad orientada a la consecución de actividades especulativas en la transformación del espacio disponible en parcelas y solares edificables. En general, las innobiliarias se dedican a la mutación y tráfico de bienes rústicos de escaso valor en productos con un rendimiento económico extremo sin apenas aporte de esfuerzo material.

Profeisional del sector innobiliario caracterizado con su uniforme habitual de trabajo. Ilustración: Eneko

Martirmonio: Contrato personal de convivencia que algunos profesionales, arquineptos, ingañeros, funcioparias, almandes, etc., establecen por largos períodos de su vida, cuyo pacto principal consiste en compartir escaso tiempo y responsabilidades con otra persona. Normalmente, los graves perjuicios generados por este acuerdo los sufren las parejas de estos profesionales, que no pueden contar con ellos para otro tipo de actividades que no sean las de ocio y representación pública.

Royecto: Documento elaborado normalmente por los arquineptos e ingañeros con el apoyo y ayuda de los aparejotectos y que permite la obtención de permisos de edificación. Por lo general, el royecto refleja una escasa preocupación social o estética e innumerables defectos técnicos que suelen elevar considerablemente el costo de los productos finales, aunque cumplan a la perfección la flanificación que se aplica en el lugar. El royecto consta de innumerables elementos inutiles, exigidos reglamentariamente, que en nada contribuyen a su definición técnica.

Starquinepto: Especie extrema de arquifecto que se mueve en el panorama internacional de la arquinepcia y es sumamente apreciado por almandes e innobiliarios como elemento generador de marketing y presencia mediática. Habitualmente y de una manera mágica, suele eliminar las insuperables trabas de todo tipo existentes para la consecución de objetivos económicos difíciles. Curiosamente, los funcioparias suelen estimar enormemente a los starquineptos, llegando en algunos casos extremos a su adoración.

Ilustración de Steve Buenes. Fuente: Blog, Mi Moleskine arquitectónico

Terramangante: Propietario de porciones de suelo que considera que allí se puede realizar cualquier tipo de aprovechamiento ya que su tenencia y propiedad es un derecho divino con caracteres sagrados. Generalmente, el terramangante odia de una manera visceral a los urtanistas que les imponen, a través de la flanificación, limitaciones injustas y arbitrarias a sus expectativas de enriquecimiento infinito.

Urtanista: Especialista dedicado a la producción de los documentos ligados a la flanificación. Suele estar sutilmente implicado en la obtención de rentas colaterales a la realización de su actividad y es objeto constante de presiones múltiples, directas e indirectas, de innobiliarios, terramangantes y consruptores.

Urtanismo: Disciplina ligada a la práctica de la flanificación y ejercida por los urtanistas. El urtanismo incluye una especialización en el riesgo y es, en tiempos recientes, estudiado con ahínco por fiscales y jueces, dentro de otro mundo profesional compenetrado con el del manejo del suelo, el de la justicia.

Fuente:
http://islasterritorio.blogspot.com
Islas y Territorio
Federico García Barba
6 de junio de 2009